¡El Barça somete a un Madrid 'mourinhizado' y reina en Jeddah!
No cambió mucho el Barcelona su alineación respecto a la semifinal: entró Lamine Yamal, como ya podía preverse, en lugar de Roony. Y el segundo cambio fue el de Lewandowski en lugar de Ferran. El polaco no tuvo ningún minuto ante el Athletic, lo que hace pensar que ya podía estar planeado el cambio. Pero el planteamiento fue el mismo: posesión de balón, juego vertical, presión alta para recuperar rápido y defensa avanzada.
Todo lo contrario que el Madrid, cuya pizarra estuvo completamente condicionada a la del Barcelona. Como si fuese el Guadalajara. Sin Mbappé, reservado, el Madrid jugó con sólo dos delanteros claros, Rodrygo y Vinicius, más Gonzalo como 'falso nueve'. Atrás, tres centrales y marcajes pegajosos en la media para no dejar espacios al Barcelona.
Rara vez, con este planteamiento propio de Mourinho (tarascadas incluidas), el Madrid pisaba área azulgrana al principio. Pero buscó las transiciones y la velocidad de Vinicius. El brasileño se fue de Koundé y Cubarsí en el primer aviso blanco. Su centro chut lo interceptó Joan Garcia. Más adelante no iba a ser igual.
Al planteamiento del Madrid le hacía falta el apoyo logístico de la tolerancia arbitral y lo tuvo. La tarjeta que se le perdonó a Carreras por un pisotón clamoroso a Lamine Yamal fue clamorosa. Le costaba al Barça romper ese cerrojo y su primer aviso fue un chut dseco de Raphinha que Courtois detuvo.
El Madrid salió ligeramente de la cueva en una incursión, esta vez, de Rodrygo por el centro después de que Valverde ganase un duelo a Balde. El movimiento obtuvo la respuesta de una combinación al primer toque entre Pedri y Raphinha con remate final defectuoso ante Courtois. El brasileño se quitó la espina casi a continuación: Fermín recuperó un balón y asistió en profundidad al brasileño, que esta vez no perdonó.
La lógica decía que el Madrid debería abrierse en busca del empate, pero en los minutos siguientes el Barça encerró a los blancos. Pero perdonó. Courtois desbarató dos nuevos disparos, a cargo de Fermín y Lamine Yamal. Y, de repente, golpe de efecto de Vinicius. Pase defectuoso al área de Eric buscando a Lewandowski, contra blanca y pase de Gonzalo a Vinicius, que se marcó un jugadón: superó a Koundé con un túnel, sentó a Cubarsí, blando, con un recorte y marcó.
Muchas cosas pasaron entonces en muy poco tiempo: ya en tiempo añadido, Lewandowski encontró por fin su sitio en el partido y pico sobre Courtois un gran pase de Pedri. El 2-1 parecía inamovible antes del descanso, pero el Madrid forzó un córner y, con un gol de Gonzalo al rematar un balón repelido por el palo, quedó claro que, si resistía, por alto podía hacer daño al Barcelona.
Al Barcelona le había faltado oficio para frenar la locura que propuso el Madrid. Joan Garcia intervino dos veces ante Vinicius, que se hacía cada vez más grande ante Cubarsí: una, abajo a la base del palo y otra, despejando un córner. Cuando el Barça resistió ese arranque de Courtois, el Barcelona volvió a dominar la situación.
Las manos de Courtois aparecieron al rescate, al rechazar un gran remate de frontal desde el centro del área, pero no pudieron evitar que un chut de Raphinha a pase de Ferran entrase tras tocar en Asencio. La entrada de Mbappé sólo sirvió para expulsar a De Jong, con Joan Garcia atrapando los últimos remates agónicos del Madrid. El detalle final: entró Araujo y alzó la Supercopa. A por la segunda vuelta.
Crónica publicada por Joan Poquí, MD.com
Fuente fotos: www.mundodeportivo.com y www.laopiniondecoruna.es






























































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