Golazo para la historia de Lamine Yamal y tres puntos al saco
Golazo de Lamine Yamal para cerrar un buen segundo tiempo en que también marcaron Olmo y Raphinha
No falló el Barcelona ante el Oviedo y no falló Lamine Yamal a su cita con el espectáculo, con un golazo que pasará a la historia después de un primer tiempo para olvidar. Dos partidos en uno antes del 3-0 final. El colista plantó cara en la primera mitad, maniatando por completo a un Barcelona que despertó en el segundo acto, a tiempo de hacer que valiese la pena el chaparrón de granizo y lluvia final gracias a los goles de Olmo, Raphinha y, sobre todo, Lamine Yamal. Un golazo de volea estratosférica este último. Y es que siempre acaba valiendo la pena ir al Sportify Camp Nou pese a lo que se auguraba al descanso.
Otro partido de esos incómodos. Arreglado en la segunda parte. Hora de la siesta, un primer tiempo desesperante del Barcelona por un lado y un rival pegajoso por otro: disciplina táctica además de interrupciones, faltas constantes, comedia, cuento, provocaciones, pérdidas de tiempo y, desde luego, un arbitraje horrendo con criterio desigual, lo que ya se intuía desde la designación de Martínez Munuera. De esos partidos que hacen que uno se lamente del fiasco de la Superliga, aunque al final la diferencia entre uno y otro acabase saliendo a flote.
Varios cambios en el once inicial azulgrana, comenzando por el obligado por la ausencia de Pedri. Entró Casadó. Y también Olmo, reservando Flick a Fermín. En ataque, en cambio, salió el tridente titular, sin pensar en la necesidad de goles del miércoles ante el Copenhague. En defensa, redebutó Cancelo, como lateral izquierdo. En la derecha jugó Eric, con Cubarsí y Gerard, que vio tarjeta a los nueve minutos en la primera falta del Barça después de un recital oviedista en la materia sin castigo, como pareja de centrales.
Al primer tiempo del Barcelona le faltó de todo: ritmo, ideas y movilidad ante un Oviedo pegajoso, con marcajes individuales que no dejaban pensar a los azulgranas. Ni en la salida de balón, ni en la media ni en la delantera acertaban a romper el ordenado 4-4-2 astur. La ausencia de Pedri desnudaba a Frenkie de Jong, teórico 'cerebro' azulgrana, y la intensidad brilló por su ausencia . En un Barça encorsetado, impreciso y con muchas pérdidas, solamente escapaba del control carbayón de vez en cuando el desorden de Cancelo por la izquierda o balones al área de Eric, Casadó o Lamine Yamal buscando a Lewandowski, encerrado entre los centrales pero muy trabajador.
Desactivado y ofuscado el Barcelona, sin acierto en el pase y sin espacios, el Oviedo aprovechaba las constantes pérdidas de balón de jugadores clave para merodear a través de las bandas el área azulgrana. Pero en realidad no llegaba a crear ocasiones reales de gol, muy atentos Cubarsí y Gerard Martín y, en la banda derecha, un Eric que hizo de líder y que trataba de poner el ritmo que faltaba a sus compañeros.
Increíblemente, había tenido que intervenir más Joan García, atento en una acción de Ilyas, que Aarón Escandell en el primer tiempo, cuando Raphinha remató de volea un centro al área de Casadó y obligó al meta oviedista a lucirse. Un remate entre los tres palos en todo el primer tiempo por parte del Barcelona.
Mandaba la incertidumbre y era necesaria una reacción. El Barcelona se reactivó. A saber la bronca que debió pegar Flick, que metió a Koundé para dar energía por un Gerard Martín amonestado. A poco de empezar, casi a tromopicones, Dani Olmo aprovechó un balón, en un inicio de jugada escabroso del Oviedo, para rematar a gol con un gran disparo una dejada de Lamine Yamal.
El Oviedo, tras un primer tiempo de mucho sacrificio, se desinflaba y empezaban a vérsele las costuras. Otra salida de balón catastrófica del Oviedo, esta vez de Costas, un error grave para cada central, derivó en escapada de Raphinha, que marchó solo y picó por encima del meta para poner el 2-0.
No iba a sufrir más el Barcelona, al que había bastado poner un poco de criterio en el juego y atención en el área para noquear al colista. Pero aún se echaba de menos el espectáculo. Y llegó.
Sin haber jugado un gran partido, con pocos regates exitosos y bien marcado en el primer tiempo, Lamine Yamal ya dio señales al comenzar la segunda parte de que quería reivindicarse. Participó en la jugada del primer gol y aún iba a dejar para la posteridad la imagen del día, uno de esos momentos por los que merece pagar la entrada.
Internada de Dani Olmo, que con la marcha de Raphinha se situó de mediapunta, con Fermín en la banda, tras un pase vertical de Casadó y centro pasado al corazón del área. Allí, algo escorado, esperaba un Lamine Yamal voraz, con ganas de dejar su sello. Se impulsó, cargó la pierna izquierda y, en posición acrobática, se marcó una volea maravillosa, estética y eficaz, una media chilena, recordando aquellas de Charly en el viejo Camp Nou. El balón se coló junto al poste derecho a Aarón.
Otros tres puntos que devuelven al Barcelona al liderato, a la espera de lo que ocurra el miércoles, mientras la lluvia apareció por vez primera en el Spotify Camp Nou sin cubierta. En realidad, nada desluce el espectáculo que da este Barça.
Crónica publicada por Joan Poquí, MD.com
Fuente fotos: www.mundodeportivo.com y www.laopiniondemalaga.es












































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