Barça 3 - Olympiakos 1 (18-10-2017)


El Barça pilla la autopista hacia octavos (3-1)

Los azulgrana no dieron opción a Olympiacos pese a la expulsión de Piqué, con un gran Deulofeu en el primer tiempo y un Messi que resolvió en el segundo

El Barça metió un pie en octavos de final de la Champions al dar buena cuenta de un Olympiacos que no tuvo ninguna opción en el Camp Nou pese a jugar más de medio partido con uno más y que acabó convertido en una víctima más de Messi. El argentino acabó de liquidar con un golazo de falta directa y con una gran asistencia a Digne un encuentro que no debería haber llegado al descanso sin estar decidido, pero que estuvo a punto de tener un guión distinto por culpa de dos tarjetas amarillas a Piqué y de la poca puntería ante puerta de los delanteros azulgrana ante una defensa prácticamente de nueve hombres. Un ex azulgrana como Botía se dio el gustazo de marcar el gol del honor del Olympiacos.

Sólo hubo un equipo sobre el campo y ese fue el Barça. No es posible saber a ciencia cierta qué pretendía el ex equipo de Valverde, pero lo cierto es que anduvo siempre a merced del Barça y fue superado en todo, tanto jugando contra once como en el segundo tiempo, en que fue incapaz de aprovechar la ventaja con la que se había topado por sorpresa.

El Barça parecía transitar por una autopista hacia octavos de final cuando Piqué dejó al equipo con diez. Con una amarilla a cuestas remató a gol con la mano un centro de Deulofeu. El juez de gol lo vio y advirtió a Collum, que no dudó: gol anulado, tarjeta amarilla y depsués la consiguiente roja. La primera la había visto a los diez minutos al cortar un avance griego.

Es, cuanto menos, curioso que tal como habían ido las cosas hasta entonces el Barça tuviese una tarjeta y el Olympiacos, ninguna. Pero así son las cosas. Collum no vio necesidad de castigar ninguna de las duras entradas con que los griegos taparon al Barça. En cambio, fue riguroso con Piqué, al que a estas alturas de la película debería ser más difícil pillar con el carro de los helados.

Había que reestructurar el equipo en el segundo tiempo y Valverde optó por un 4-3-2, sacrificando a Deulofeu, que acababa de firmar su mejor actuación de la temporada. Deulo fue una de las principales bazas para abrir la defensa de un Olympiacos que, con un 4-1-4-1, renunció por completo al ataque. El Barça buscó mover la defensa con cambios de orientación rápidos, con pases largos de punta a punta, con Deulofeu y Suárez –que bajaba a banda– intercambiando posiciones y mediante disparons de lejos de Paulinho.

En una de las internadas de Deulo, su centro rebotó en Nikolaou y entró. Fue el premio al dominio, fútbol y ocasiones de los azulgrana, que vieron como Paulinho estrellaba un cabezazo en el palo a centro de Iniesta y como Suárez desperdiciaba dos ocasiones muy claras: una, rematando fuera solo ante puerta; y otra, tras recibir una espectacular asistencia de Messi. El meta Proto rechazó en el ‘uno contra uno’.

No es que el Olympiacos inquietase demasiado en la segunda parte pese a jugar con uno más, pero con un marcador tan ajustado y Collum merodeando, era mejor no correr riesgos. Y Messi se lo tomó al pie de la letra: en tres minutos marcó de falta directa, que Nikolaou cometió sobre el propio Leo, y asistió a Digne para que marcase el tercero tras una sensacional jugada dentro del área en que sentó a Koutris.

El gol de Olympiacos fue quizás excesivo premio, porque incluso en el tramo final el Barça fue superior, pero al menos Botía, que remató impecablemente de cabeza un córner lanzado por Fortounis, se llevó un buen recuierdo de la que había sido su casa.

Crónica publicada por Joan Poquí, MD.com


































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Jueves, 19 de Octubre de 2017




Atlético de Madrid 1 - Barça 1 (14-10-2017)


Partidazo en el Wanda y gran punto para el Barça

Luis Suárez igualó de cabeza el tanto inicial de Saúl y premió la insistencia de un equipo azulgrana que dio imagen de gran líder y que mereció más ante un buen Atlético

El primer Atlético-Barça del Wanda Metropolitano fue como los últimos del Vicente Calderón: un partidazo deportivo por encima de debates políticos, con dos equipos con sus estilos definidos de siempre, más conservador el conjunto de Simeone, defendiendo con uñas y dientes el golazo inicial de Saúl, y dando una gran imagen de líder la escuadra de Valverde, que jugó y creó ocasiones para ganar, pero que se tuvo que conformar con un puntazo gracias al empate de Luis Suárez. Messi, que estrelló una falta en la cruceta, tuvo otra desde la frontal para el 1-2 en el 92’, pero no engañó a Oblak.

Ernesto Valverde sorprendió de entrada con la titularidad de André Gomes, otro que prueba como ‘falso extremo’ tras los lógicos Dembélé y Deulofeu y los también reubicados en su día Aleix Vidal, Denis Suárez, Paco Alcácer y Sergi Roberto, quien tampoco jugó como lateral, posición que ocupó Nelson Semedo. La apuesta por los dos portugueses en la banda derecha acercó al Barça todavía más al sistema 4-4-2 que más convence al técnico una vez que se fue Neymar y que se lesionó Dembélé. Búsqueda del control con la posesión y líneas juntas, con más precauciones defensivas de lo habitual.

Diego Simeone no buscó ningún golpe de efecto con su alineaciín ni con el esquema: presión formidable y velocidad entre líneas de Griezmann, Correa y Carrasco, los esperados.

El factor sorpresa le permitió al Barça intimidar de inicio. En la primera jugada, a los 30 segundos, una internada de André Gomes acabó con una pared entre Messi y Luis Suárez y remate del argentino ya desde el área pequeña que no entró por milímetros. Un disparo de Iniesta en el 3’, flojo y centrado, a las manos de Oblak, confirmó el buen arranque del Barça. Pero ahí se acabó la producción ofensiva azulgrana.

Varias pérdidas de balón encadenadas en la salida de balón desde atrás, algunas absurdas, otras motivadas por la buena presión del Atlético, transmitieron intranquilidad al Barça. Y Griezmann lo aprovechó para poner a a prueba a un gran Ter Stegen. Primero con la derecha, ajustado a un poste, y luego con una gran jugada personal que desbarató el portero alemán con el pie. Sucedió en dos minutos (8’ y 9’) y sirvió para que el Barça fuese consciente de que si no aumentaba la concentración lo iba a pasar muy mal.

Efectivamente. A partir de ese momento las posesiones fueron más largas, pero menos arriesgadas, con el Atlético esperando en su campo tras el desgaste físico inicial fruto de su clásica salida en tromba. Pero cuando parecía que el Barça tenía el control, no fue necesaria ni una contra para que el partido se abriera. Saúl, zurdo, se sacó un derechazo sorpresivo desde la frontal en una acción sin aparente riesgo, pero que entró en la portería ajustado a un poste a media altura. Ter Stegen no pudo hacer su tercera parada.

El 1-0 fortaleció el plan defensivo del Atlético, firme hasta el descanso ante la circulación de balón infructuosa del Barça, con un par de aproximaciones que no llegaron por poco a los pies de André Gomes y Luis Suárez. Messi se echó el equipo a la espalda en esa fase, pero se desquició con el bosque de piernas que cerraba su paso y la permisividad habitual de Mateu Lahoz.

En la segunda parte el Barça asumió más riesgos.con los laterales más adelantados y Piqué y Umtiti multiplicándose para ebvitar el gol en contras ya de uno contra uno. Pudo salir bien en un pase defectuoso de Alba desde la línea de fondo cuando Messi y Suárez entraban solos, un disparo del uruguayo que despejó Oblak y un falta que Messi estrelló contra la cruceta. Pero también Griezmann estuvo cerca del 2-0 y Piqué salvó un mano a mano con Correa. Quedaban 30’ y el partido estaba abierto,

Simeone dio aire con Gaitán por Correa y Valverde fue a por todo con Deulofeu y Sergi Roberto por Iniesta y Semedo justo después de que Suárez reclamara u penalti por manos de Savic.

El Barça atacó al final con un tridente formado por Deulofeu, Suárez y Gomes, por la izquierda, con Messi de mediapunta. Y el argentino volvió a poner a prueba a Oblak en el 62’. Al propio Messi se le escapó el 1-1 en el 70’ por un palmo tras una gran acción colectiva.

El juego azulgrana era el adecuado, el Atlético estaba cansado, pero en los últimos metros se acusaba la Messidependencia. O marcaba Leo o no lo hacía nadie. Y el ‘10’ no tenía el día en el remate. Hasta Umtiti lo intentó en e 77’.

Paulinho entró por Rakitic a diez minutos del final y Oblak salvó el 1-1 de Suárez con la punta de los dedos tras gran jugada de Deulofeu. Fue el anticipo del 1-1 del uruguayo: gran centro de Sergi Roberto y cabezazo picado del uruguayo

Simeone se jugó entonces la carta Fernando Torres en la partida de ajedrez que se vivió en los banquillos, pero el 1-2 estuvo más cerca que el 2-1 en dos acciones de Luis Suárez, la primera con buenas apariciones de Deulofeu y André. Y Messi tuvo la última, una falta desde la frontal que detuvo Oblak.

Crónica publicada por Javier Gascón, MD.com














































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